Qué es el Autocuidado y cómo agregarlo a tu vida

Publicado por Catalina Rojas en

¿Qué es el Autocuidado?

Cuando hablamos de cuidado personal, nos imaginamos recibiendo relajantes masajes en un lujoso spa. Cometemos el error de pensar que esto es lo que significa el autocuidado, y de esta manera nos «condicionamos mentalmente» para no dedicarnos el cuidado que merecemos, poniéndonos algunas excusas para posponerlo, porque casi siempre estamos demasiado ocupados.

¿Qué imaginas cuándo piensas en el cuidado personal? ¿Lujosos tratamientos corporales? Esto, aunque suena relajante, no es necesariamente autocuidado. Y mucho menos si es un pendiente más en tu «lista de cosas por hacer». Debemos tener muy presente que el verdadero autocuidado no es un lujo, sino una necesidad!

   Algunas «excusas mentales» que utilizamos para posponer el autocuidado en nuestra vida son…

1- El Autocuidado no es una prioridad, es un lujo.
2- Cuesta mucho dinero.
2- Yo tengo mi propia versión de autocuidado que practico para mí.

 ¿Son estas algunas de tus excusas también?

Entonces, qué es el verdadero autocuidado

Lo primero que hay que aclarar es que el cuidado personal no es lo mismo para todas la personas. Lo que para mí es autocuidado, quizás no sea lo mismo para ti, esto debe elegirlo cada persona. Piensa… ¿Qué es lo que realmente estás necesitando en este momento? El tipo de autocuidado que te llenará depende de lo que está sucediendo actualmente en tu vida y de qué es lo que necesitas restaurar. Y cuando hablamos de este «restaurar», nos referimos a hacerlo física, mental, emocional y espiritualmente.

 Personalmente, disfruto de andar en bicicleta y caminar en la naturaleza, donde puedo disfrutar del paisaje y los animales a mi alrededor. Respirar el aire fresco y nutrirme con pensamientos positivos. Ahora piensa en esto… si eres de las personas que se dedican a cuidar a los demás, entonces el cuidado personal podría significar en tu caso, dedicarte tiempo a ti mismo. Podría ser tan simple como pasar tiempo a solas, un paseo por la naturaleza o una tarde sin obligaciones.

En nuestra sociedad, específicamente las mujeres, hemos sido cargadas siempre con multitud de tareas y obligaciones -algunas de estas impuestas por nosotras mismas- que no nos permiten tener el tiempo accesible para el cuidado personal que necesitamos.

Cómo cuidar de nosotras mismas

Creo que las mujeres de hoy en día necesitamos más autocuidado porque -hoy más que nunca en la historia- llevamos el peso de múltiples roles sobre nuestros hombros. La mayoría de nosotras nos pasamos la vida cuidando de los demás. Somos madres, hijas, hermanas, esposas/parejas, empleadas o emprendedoras, entrenadoras y líderes … por nombrar solo algunos de nuestros roles.


Es una de las razones por las cuales las mujeres de hoy sufrimos agotamiento y enfermedades como fatiga crónica. Estamos tan ocupadas con tanto que nos desconectamos totalmente de lo que nos sucede por dentro. Es cierto que la gran mayoría de nosotras estamos capacitadas para realizar múltiples tareas y pasar de una cosa a otra sin perder el ritmo, pero esto nos afecta a un nivel que a menudo no se ve. Por eso es muy importante ver el autocuidado como algo más que un «algo en nuestra lista de Pendientes».  

   Hablemos de los dos niveles de autocuidado que existen: Nivel Externo y Nivel Interno. Ambos deben ser atendidos!

Niveles de Autocuidado

Nivel Externo

   El primer nivel de autocuidado es el nivel externo. Este es el nivel físico y se basa en reducir la velocidad y darle un descanso al cuerpo. Esto es crucial para nuestra salud y bienestar. ¡No fuimos creados para funcionar sin detenernos! Por esta razón debemos simplemente hacer que el descanso y el tiempo de inactividad sean una prioridad, sin importar qué tan ocupados estemos.

¿Te parece que es algo que está fuera de tu alcance en este momento? Este es el nivel #1 de autocuidado -también conocido como el nivel básico- así que no digas que es imposible, más bien comienza con algunos pasos pequeños. Por ejemplo, empieza con sólo 5 minutos al día y luego puedes ir aumentando a partir de ahí. ¿Qué puedes hacer durante esos 5 minutos? Puede ser un paseo alrededor de la cuadra o encerrarte en tu habitación oscura -donde nadie puede encontrarte por un rato- y cerrar los ojos para escuchar tu respiración.


 Eso sí, asegúrate de no confundir este tiempo de inactividad con tiempo para jugar con tu teléfono y aturdirte con la tecnología. Porque esto puede parecer relajante, pero no es realmente restaurador. Cuando sientas que ya logras respirar profundamente durante el día y sientes menos estrés en general, estás listo para el nivel dos de autocuidado: el nivel interno.

Nivel Interno

El segundo nivel de auto-cuidado es el nivel interno.
Este es el nivel más profundo y más impactante del autocuidado. Es de naturaleza espiritual porque se trata de conectarnos con nuestro ser más íntimo. Si bien el primer paso del cuidado personal se trata de descansar y restaurar el cuerpo, este nivel se trata de sintonizar y alimentar el espíritu. Yo llamo a esta segunda capa de auto-cuidado «el cuidado del alma».

 Este más que simplemente reducir la velocidad o darse un masaje. Te conecta con tu sabiduría interior y tu propio espíritu. Va más allá de descansar y relajarte, te conduce a una comprensión más profunda, satisfacción y sensación de conexión con algo más grande que tu «yo» siempre ocupado.

Como cuidar el alma

Para algunos, el cuidado del alma consiste en conectarse con la sabiduría divina para guiarse con su misión y crear claridad en sus próximos pasos. Porque cuando estamos agotados a menudo no nos sentimos claros a la hora de tomar decisiones importantes en nuestra vida.

Hablando con base en mi experiencia, cuando yo no me ocupo en hacer el trabajo del cuidado del alma, me siento como en una especie de bruma. Siento estrés en mi cuerpo y siento que me estoy presionando para hacer todo lo demás. No sólo me siento desequilibrada, sino que me doy cuenta de que no estoy disfrutando tanto de mi vida.

Claro, una parte de mí (mi ego) me dice lo importante que soy y lo genial que soy por lograr hacer tantas cosas. Pero la verdad es que me siento abrumada y me molesto fácilmente. Me siento demasiado cansada incluso para programar hacer algo divertido al final del día, y cuando «me arrastro» a la cama mi mente está muy acelerada. ¿Te identificas? Todas estas son señales de que no estamos haciendo nuestro trabajo de cuidado del alma.

Entonces, ¿cómo es mi trabajo de autocuidado en lo que al cuidado del alma se refiere?
Es simple, porque el autocuidado debe ser simple y fácil de hacer. No se trata de registrarse en un spa (¡aunque es probable que lo disfrutes si lo haces!). Se trata más bien de «estar presentes» en la actividad que estamos desarrollando, para que podamos evitar que la mente se acelere y podamos conectarnos con nuestro ser interior.

 Mis herramientas de cuidado del alma

Quiero compartir las herramientas personales que utilizo para mantenerme conectada a mi mayor propósito. Hablo en términos de esa parte de nosotros que está conectada a nuestra naturaleza espiritual. Algunos lo llaman su «verdadero ser», algunos lo llaman su «ser interior». Otros lo llaman» Dios» o «el Universo». Puedes llamarle como quieras y puedes trabajar con estos conceptos -sin importar tus creencias religiosas o espirituales-. Siéntete libre de adaptar las palabras para que se amolden a tu comprensión del espíritu o un poder superior.

Toma algunas de estas herramientas y personalizarlas para que te funcionen con lo que te haga sentir mejor.


1. Transformar tu rutina

Hay actividades diarias que todos realizamos y qué usualmente hacemos de prisa. Pero si comienzas a disminuir la velocidad y conviertes esa rutina en una Práctica de Atención Plena, se convertirá en un ritual.
Los rituales son importantes para nuestra alma porque convierten las tareas cotidianas en experiencias espirituales y estas nutren nuestra mente. Un ejemplo podría ser tomar una ducha o maquillarse. Si bien esto podría ser solo una actividad diaria, cuando disminuyes la velocidad, realmente te enfocas en sentir y disfrutar, puede ser un ritual que te llene.

2.Disfrutar de la naturaleza

Experimentar la naturaleza no es una correr o caminar rápidamente por tu vecindario, se trata de observar detenidamente. Es posible que desees hacer ejercicio al mismo tiempo, pero observar y experimentar la naturaleza es algo que debes hacer más lento. Cuando observamos la naturaleza, una parte de nosotros recuerda que estamos conectados a algo más grande y que no estamos tan separados como pensamos. Incluso puedes buscar algunos elementos para llevar a casa: un cono de pino, una roca o una pluma; para recordar tu práctica de cuidado del alma.

3. Conectarte con la Tierra

 Para ir un paso más allá de experimentar la naturaleza, debemos conectarnos con la Tierra y crear una sensación de estabilidad. Considera de qué formas puedes poner tu cuerpo en contacto con la tierra o cualquier elemento de la naturaleza. Plantar un jardín y sentir la suciedad en tus manos, cultivar vegetales en una maceta y cuidarlos a medida que crecen, o poner flores frescas dentro en un jarrón. 

Te recomiendo elegir uno de estas prácticas para poner en práctica durante una semana. Cuando nos enfocamos en una cosa, realmente podemos prestar atención y ver cómo esto trabaja en nosotros.

Así que elige tu herramienta favorita y personalízala si es necesario. También puedes leer «7 Formas de Practicar Autocuidado» que te ayudarán a hacer mucho más eficaz tu práctica de cuidado personal.


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2 comentarios

Mari jose · 01/10/2020 a las 8:29 PM

Me encanta sus publicaciones, la forma en que los expone 😘 me gusta compartirlos

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